silviasanmartin.com
Silvia San Martín
Clases

Archivo de la categoría ‘trabajo’

La integridad

miércoles, 26 de abril de 2017

Hace un año que vengo observando que para muchas personas parece que “todo vale” con tal de conseguir su objetivo, especialmente en lo laboral. A raíz de la crisis económica, mucha gente ha perdido su empleo y, otros, lo conservan a costa de pisar a quien sea. Pero las cosas están cambiando y lo del trabajo para toda la vida tiende a desaparecer. Por lo tanto, si en un trabajo vas pisando a los demás, cuando ese trabajo acabe, lo más probable es que estés solo y que el día que necesites algo, nadie esté dispuesto a ayudarte.

Un trabajo debería ser un medio para ganarse la vida, pero si con él estás haciendo daño a otras personas, lo mejor sería que cambiaras de trabajo.

Esto pasa en todos los ámbitos.

Hay artistas que están en lo más alto, no por sus cualidades artísticas precisamente. En muchos casos los premios no se los dan a quienes más los merecen, si no a los “amigos”. Sí, tengo amigos cantantes, pero la mayoría de ellos no están en el top de las listas de éxitos ya, pero se mantienen haciendo su trabajo dignamente. Y es que a veces uno debe saber cuándo retirarse… Algunos siguen grabando discos con un pequeño sello y haciendo sus actuaciones de forma modesta, otros tocan en locales, otros se dedican a dar clases, otros tienen otro trabajo y siguen con la música por afición,…

Pero eso mismo pasa en la enseñanza también, así como en otras profesiones. En muchas universidades el ambiente es malísimo. Para mí no compensa el dinero que ganas con lo que tienes que aguantar y con el mal rollo que hay. En algunas empresas, colegios y academias pasa algo parecido: algunos por defender su puesto de trabajo son capaces de lo que sea. Yo creo que el ambiente sí es importante a la hora de trabajar y por eso en muchas empresas multinacionales lo cuidan más. Prefiero trabajar en un sitio donde gane menos dinero pero esté más a gusto.

También hay gente que monta su propio negocio y lo saca adelante, no sin dificultades, pero sin hacer daño a nadie.

Por todo ello, la gente debería dejar de pelear contra los demás para conseguir un puesto de trabajo, porque, como se diría en el argot de los artistas, cuando se apagan los focos estás solo. ¿Merece la pena trabajar con gente así? En muchos casos, no, porque los trabajos van cambiando, especialmente en la actualidad, y, si no cuidas a la gente que de verdad se preocupa por ti, quizás tengas mucho éxito en tu profesión o en un determinado trabajo, pero cuando necesites algo nadie va a estar a tu lado, porque tus compañeros no son precisamente tus amigos.

No todo vale por conseguir un trabajo o, al menos, no debería valer.

Sí, al talento; no, al amiguismo.

jueves, 11 de abril de 2013

España va en picado y cuesta abajo.

Mientras en otros países se hacen rigurosos procesos de selección a los candidatos, en nuestro país triunfa el amiguismo. Los extranjeros se extrañan, cuando vienen a trabajar a nuestro país, de ver en la misma empresa a la mujer y a los hijos del dueño. No es algo nuevo, pero es una vergüenza que esto siga ocurriendo con el desempleo tan alto que tenemos.

Estamos en un país en el que cualquiera vale para todo y no es así. Desde hace muchísimos años en televisión podemos ver a presentadoras que están ahí por ser las novias, mujeres o amantes de los directivos. Podría ir señalando una a una, pero mejor no ponerlas en evidencia, aunque supongo que tampoco les importaría.

Pero esto desde hace mucho tiempo ocurre en todos los trabajos en España. Una cosa es dar un pequeño empujón a quien lo vale, totalmente de acuerdo, pero al que no sabe hacer la o con un canuto y tiene como cualidad principal la vagancia, dejémosle que se quede en casa viviendo de sus padres y démosle la oportunidad a alguien que se la merezca de verdad.

Lo que no es de recibo es que los científicos, licenciados y demás gente preparada se tengan que ir a otros países, porque aquí no se les da una oportunidad.

¿Qué será de España dentro de diez años? Me da a mí que será poco menos que un país tercermundista y, la verdad, quizá ya no esté aquí para verlo.

La transformación del trabajo: una realidad

viernes, 26 de noviembre de 2010

Tras un mes analizando el libro de Martin Carnoy, “El trabajo flexible en la era de la información” puedo afirmar que el trabajo está cambiando. Tenemos que olvidarnos de la idea de un trabajo fijo de ocho horas para toda la vida. Sí, sé que suena mal, pero es así. El problema es que España necesita una trasformación total del mercado de trabajo, porque no puede seguir como hasta ahora.

En todo el mundo, el trabajo flexible es el que está cobrando importancia. Los trabajadores tienen que acostumbrarse a estar siempre disponibles para trabajar el tiempo que haga falta en el horario que haga falta. Como dice el libro: “Los mejores trabajadores son los que nunca duermen, nunca consumen, nunca tienen hijos y nunca gastan el tiempo en relaciones sociales fuera del trabajo”.  Esperemos que nunca tengamos que llegar a ésto. Sin ser tan drásticos, lo que sí es cierto es que el trabajador tiene que estar dispuesto a trabajar cuando sea necesario y tiene que ser consciente de que tendrá que trabajar para muchas empresas a lo largo de su vida.

Si nos fijamos en otros países, encontramos pocos que tengan tantas vacaciones como nosotros. Sí, sé que ésto tampoco gusta, pero es así. Además, mucha gente en nuestro país no quiere trabajar los fines de semana ni los festivos, pero tenemos que entender que no estamos en condiciones de elegir. En países como Estados Unidos es bastante fácil cambiar de empleo y de sector, incluso volver a la universidad cuando se es mayor y reciclarse. En España, a partir de cierta edad es difícil encontrar trabajo. Por otro lado, el empleo público tiende a desaparecer en muchos países, porque no es rentable para el Estado. Por todo ello, aunque nos cueste, tenemos que aceptar que el mercado laboral tiene que cambiar para avanzar.

Evidentemente, todo esto tiene consecuencias negativas para la familia y las relaciones sociales, al haber una mayor inestabilidad laboral. Por ello, es fundamental el papel de la educación y ahí España también falla. No hay más que asomarse a cualquier instituto para ver que el sistema educativo en nuestro país no funciona. El abandono escolar es tan alarmante que no se me ocurre pensar qué van a hacer las generaciones futuras. Necesitamos trabajadores cualificados, capaces de adaptarse a las circunstancias del mercado, y sin un buen sistema educativo no hay un futuro esperanzador.

Por todo ello, recomiendo a todas las personas que están en paro y a las que no lo están, que se lean este libro para que vean hacia dónde va el mercado laboral. España está obsoleta y necesita un cambio drástico para seguir adelante y ponerse al nivel de otros países.